Es común encontrarse con niños y niñas que no comprenden las aplicaciones prácticas de las matemáticas en su vida, y tienen dificultad para estudiarlas. Pero la tienen: por ejemplo, ayudar a las personas a desarrollar grandes aptitudes más allá del aula, como el pensamiento lógico o el razonamiento ordenado.

 

Uno de los más prestigiosos y relevantes físicos de la historia, Galileo Galilei, afirmó sobre ellas: “son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el Universo”. Cuestiones religiosas aparte, la frase de Galileo no estaba exenta de sentido: las matemáticas han ayudado -y ayudan- a alcanzar un conocimiento mucho más profundo y preciso de la realidad que nos rodea, del medio en que nos desenvolvemos. De hecho, en la actualidad se usan incluso para predecir cambios o tendencias en el futuro próximo. Visto así, se puede extraer una clara conclusión: los números dominan o forman una parte importante de casi todo lo que conocemos. 

 

¿Qué son exactamente las matemáticas?

 

Pero, para medir bien el alcance de esta materia, es esencial definirla con precisión: se trata de la ciencia que mediante el razonamiento lógico estudia las propiedades y relaciones entre entes abstractos como números, figuras geométricas o símbolos. Esta relación entre elementos tiene presencia tanto en actividades simples y cotidianas como en procesos y problemas complejos del día a día. El espectro de las matemáticas se puede subdividir en cuatro grandes grupos: aritmética, relacionada con números; álgebra relacionada con estructuras; geometría relacionada con segmentos y figuras; y estadística, relacionada con el análisis de datos. 

 

A grandes rasgos, el aprendizaje y el perfeccionamiento de los conocimientos matemáticos conlleva una mejora de los siguientes aspectos cognitivo/intelectuales: 

 

- Pensamiento analítico: se puede definir como el pensamiento dirigido a descomponer las expresiones que componen algo, como por ejemplo un argumento. Así, se pueden establecer relaciones entre ellas y llegar a una conclusión que confirme o desmienta la confiabilidad del objeto analizado. Este proceso es exactamente el que se sigue al resolver problemas matemáticos. 

 

- Razonamiento ordenado: enfrentarse a un problema en la vida va ligado a un proceso de análisis coherente, que necesita de habilidad para ordenar las ideas y expresarlas de forma correcta, abordando de forma más eficiente cualquier contratiempo por pequeño que sea. 

 

- Agilidad mental: una vez desarrolladas las habilidades anteriores, la facilidad y velocidad para abordar cualquier tipo de situación que requiera de cálculo de probabilidades, pensamiento lógico y toma de decisiones, aumenta considerablemente.

 

En resumen, las matemáticas dotan a los alumnos de un conocimiento que les acompañará durante toda su vida en las tareas más comunes: administrar sus ahorros, gestión de su tiempo, resolución de juegos con amigos y familiares… y, sobre todo, una capacidad de abstracción aguda que usarán para jamás dejar de aprender.