Sophie Germain es un ejemplo de superación. Fue una matemática autodidacta que luchó por formarse a pesar de las trabas que le imponían su familia y la sociedad, ya que las mujeres de su época no podían ir a la universidad.

A pesar de todo, hizo aportaciones decisivas a la Teoría de Números y al estudio de las superficies elásticas. De hecho, su teoría matemática la convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Extraordinario de la Academia de Ciencias de París.

Rebelde y apasionada por las Matemáticas

Nació en París el 1 de abril de 1776 en el seno de una familia burguesa. A sus trece años, en plena Revolución Francesa, se refugió meses en la biblioteca de su padre. Era una lectora voraz y leía todo lo que llegaba a sus manos.

Su interés por las Matemáticas nació después de leer ‘Historia de las matemáticas’ de Jean-Baptiste Montucla. En particular le impactó la leyenda sobre la muerte de Arquímedes quien, ensimismado en la resolución de un problema de geometría, murió a manos de un soldado romano que irrumpió en su casa. Sophie quedó tan impresionada por el fuerte efecto de las matemáticas, capaces de absorber a una persona hasta ignorar una amenaza semejante, que decidió dedicarse a su estudio.

Sus padres se oponían a que lo hiciera, por eso decidieron dejarla sin luz, sin velas ni calor. Pero Sophie no se rendía y estudiaba a escondidas de noche, envuelta en mantas y a la luz de una vela que había escondido. Su tenacidad terminó convenciendo a sus padres quienes, sin comprender la fascinación de su hija por la materia, la apoyaron hasta el final de su formación.

A sus dieciocho años se fundó la Escuela Politécnica de París. Como las mujeres no eran admitidas llegó a disfrazarse de hombre para poder asistir y pudo hacerse con los apuntes de parte del temario.

El señor Le Blanc

Al final de su periodo lectivo, Sophie presentó unas investigaciones en la universidad bajo el nombre de Antoine-Auguste Le Blanc, un antiguo alumno de la escuela. El trabajo impresionó a Joseph Louis Lagrange que, al conocer su verdadera identidad, elogió el trabajo y le animó a seguir formándose.

El nombre de Le Blanc la acompañaría durante más etapas de su vida, utilizando este pseudónimo para cartearse con otros científicos, entre los que destaca el matemático Karl Friedrich Gauss. Gauss y ella compartieron una larga correspondencia. Nunca se conocieron pero sí intercambiaron diferentes disquisiciones sobre la Teoría de Números, donde Germain hizo aportaciones decisivas que años después obtuvieron reconocimiento y que ayudaron a resolver uno de los problemas matemáticos más complicados de la historia, planteado por Pierre de Fermat.

Premio Extraordinario de la Academia de Ciencias de París

Sophie Germain obtuvo el Premio Extraordinario de la Academia de Ciencias de París al mejor trabajo en ciencias físicas y matemáticas. El tema que planteaba la Academia era obtener una teoría matemática sobre las superficies elásticas que explicara las experiencias del ingeniero Ernst Chladni.

Germain tuvo que presentar tres memorias sucesivas en 1811, 1813 y 1815 hasta conseguir el premio el 8 de enero de 1816.

Fue a partir de entonces cuando sus colegas matemáticos y la comunidad científica tuvieron en cuenta sus estudios y comenzaron a respetarla y a reconocerla como una de las matemáticas más importantes de la época.

El 27 de junio de 1831 murió en París a consecuencia de un cáncer de pecho a los 55 años.