Ada Lovelace es considerada la primera programadora de ordenadores de la historia. Una mujer rebelde, moderna para su época y que luchó por abrirse un hueco en el canon androcéntrico del conocimiento; es la científica que escogió Julia Bereciartu para ilustrar la calculadora ClassWizz fx-570SPXII como parte de la iniciativa Women Do Science, cuyo objetivo es visibilizar a las mujeres en el entorno STEAM: Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemática.

Matemáticas y creatividad

La madre de Ada Lovelace, Annabella Milbanke, la instruyó en Matemáticas y en el pensamiento lógico. Tras la ruptura con su padre, el poeta romántico Lord Byron, se esforzó en su educación y en reprimir cualquier inclinación artística que le recordase a él, aunque no pudo evitar que Ada heredase su creatividad y pasión.

De niña soñaba con volar y esa idea le llevó a escribir un libro donde describía, con planos incluidos, un caballo alado de acero que cabalgaba y volaba gracias a una máquina de vapor en su interior.

A los diecisiete años ya imaginaba la creación de una máquina que calculase y fuese capaz de componer música o resolver complicados problemas de Física. Cuando descubrió la máquina analítica, considerada el antecedente de los ordenadores de hoy en día, sintió un gran interés en trabajar con su creador, el científico Charles Babbage.

Su gran contribución

De hecho, Babbage y Lovelace fraguaron una buena amistad y trabajaron juntos durante años en la máquina analítica. Gracias a estas investigaciones, Ada fue capaz de desarrollar varios conceptos insólitos para la época. El más famoso se refiere al funcionamiento de lo que hoy entendemos como algoritmo informático.

Mientras que Babbage pensaba en su artificio sólo como una compleja calculadora necesitada de varias máquinas para funcionar, Lovelace vio muchas más posibilidades, exponiendo que una sola máquina podría ser programada para hacer distintos tipos de tareas. Son esos programas los que hoy conocemos como software, y que nos permiten realizar infinidad de funciones.

Y cuando la revista Scientific Memoirs le encargó la traducción de un artículo sobre la máquina analítica de Babbage. Ada amplió este artículo con numerosas notas que explicaban el funcionamiento de la máquina y que hicieron de esta traducción uno de los documentos más importantes de la historia de las Matemáticas por todas las aportaciones que exponía.

Rescatados del olvido

Ada Lovelace murió a la edad de 36 años. Charles Babbage nunca pudo construir su máquina y su trabajo y el de Ada Lovelace fueron olvidados. Sin embargo, con la invención de los ordenadores y el inicio de la programación, los planes de Babbage y las notas de Lovelace fueron desenterrados.

Desde 2009 se celebra cada segundo martes de octubre “el día de Ada Lovelace” para visibilizar el trabajo de las mujeres en tecnología y ciencia.